Cinco paradas para descubrir la provincia a otro ritmo

Cada prueba de RunCáncer es mucho más que ponerse un dorsal. Es la excusa perfecta para descubrir rincones sorprendentes de nuestra provincia, perderse por calles con historia, disfrutar de paisajes únicos y, por supuesto, sentarse después a recuperar fuerzas alrededor de una buena mesa. Esta vez hacemos parada en Tavernes de la Valldigna, Bétera, Náquera, Sollana y Catarroja. Cinco municipios muy distintos entre sí, pero con algo en común: todos merecen una visita más allá de la marcha de RunCáncer.


Tavernes de la Valldigna: entre el Mediterráneo y la montaña

Pocos lugares pueden presumir de combinar mar, montaña y huerta con tanta naturalidad como Tavernes de la Valldigna. Situada en el corazón de la Valldigna, entre la Serra de les Agulles y el Mediterráneo, invita a disfrutar de una escapada completa. Sus extensas playas de arena fina, como la de Tavernes o la Goleta, son perfectas para pasear durante todo el año, mientras que espacios naturales como el lago de la Goleta o los senderos que conectan la costa con la montaña permiten descubrir una biodiversidad sorprendente.

Además, el municipio conserva joyas patrimoniales como la Torre de Guaita (1575), considerada la más alta y esbelta de las antiguas torres defensivas costeras del Reino de Valencia. Interesantes, aunque en un sendero un poco complicado, es el Castillo de Tavernes, con muestras de las construcciones islámicas defensivas. No te pierdas tampoco la Ermita del Santísimo Cristo del Calvario. Y si el esfuerzo deportivo abre el apetito, aquí el arroz se convierte en protagonista absoluto, acompañado por dulces tradicionales como el arnadí.


Bétera: historia, tradición y puertas abiertas a la Calderona

Bétera es uno de esos municipios que sorprenden al visitante. Su casco urbano conserva el encanto de las poblaciones históricas de l’Horta Nord, con rincones donde todavía se respira tradición valenciana pura.

El Castillo de Bétera es el gran protagonista de su núcleo urbano, con su silueta inconfundible erigida sobre una atalaya árabe, y alberga además su museo etnográfico. Al sur del casco urbano podremos descubrir sus casas-cueva “de Mallorca”, en la actualidad destinadas a fines culturales, y sorprendernos con esta curiosa construcción. 

Si tienes tiempo para caminar, puedes visitar la torre de Bofilla o llegar al Tos Pelat, con un poblado íbero de gran valor. También conserva unas trincheras, bunkers y galerías subterráneas excavadas para la defensa y vigilancia durante la Guerra Civil. 

Sus famosas Fiestas de les Alfàbegues la han convertido en una referencia cultural única en toda la Comunitat Valenciana.

Pero Bétera también es naturaleza. Situada junto al Parque Natural de la Sierra Calderona, es uno de los accesos más cómodos para explorar este gran pulmón verde.



Náquera: la puerta grande de la Sierra Calderona

Hablar de Náquera es hablar de naturaleza. Considerada una de las principales puertas de entrada a la Sierra Calderona, esta localidad es un destino imprescindible para quienes disfrutan del aire libre. Rodeada de montañas, pinares, miradores y barrancos, ofrece multitud de rutas senderistas y espacios ideales para desconectar.

Su casco histórico mantiene el carácter de pueblo de montaña valenciano, sus intrincadas calles te invitan a descubrir y visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación o la Ermita de Sant Francesc.

En los alrededores de Náquera encontrarás antiguas trincheras y construcciones históricas vinculadas con el agua, como el Aljub de la Patà o la Mina del Sifó

No es casualidad que muchos aficionados al deporte al aire libre la consideren uno de sus lugares favoritos. La Calderona se ha ganado una merecida fama entre senderistas y corredores por la belleza de sus recorridos y sus espectaculares panorámicas.

Sollana: el corazón arrocero de la Albufera

Sollana mantiene una estrecha relación con uno de los paisajes más emblemáticos de la Comunitat Valenciana, el lago de l’Albufera. Aquí los arrozales forman parte del día a día y dibujan un entorno cambiante según la época del año, especialmente espectacular durante la inundación de los campos o la siega.

La proximidad al Parque Natural convierte a Sollana en un excelente punto de partida para descubrir este ecosistema único, donde conviven tradición agrícola, observación de aves y algunas de las mejores puestas de sol de toda la provincia. En ese sentido, no te pierdas el Portet de Sollana, del que hay noticia desde el siglo XVI. Un lugar emocionante, tranquilo y que te habla de pasado y tradición.

Si visitas su casco urbano te gustará la Iglesia de la Inmaculada o del Raval, el interesante mercado municipal o el lavadero,

Y, por supuesto, su cultura gastronómica está inevitablemente ligada al arroz valenciano, protagonista indiscutible de muchos de sus platos más tradicionales. No te los pierdas, son patrimonio de todos.

Catarroja: tradición viva junto a la Albufera

Catarroja guarda uno de los tesoros más auténticos del entorno de la Albufera: su histórico puerto. Este singular enclave sigue siendo hoy un espacio vivo donde conviven pescadores, agricultores, embarcaciones tradicionales y visitantes que buscan conocer la esencia más genuina del parque natural.

Recorrer el puerto permite entender la profunda relación entre la población y la Albufera, una conexión que ha marcado su historia durante siglos. Catarroja presume además de una importante tradición gastronómica vinculada a la pesca y al arroz, hasta el punto de ser considerada la cuna del famoso all i pebre, uno de los platos más representativos de la cocina valenciana.

El casco urbano de Catarroja es poseedor de gran belleza. Destaca la Casa Palacio de Vivanco, antiguo edificio de mediados del siglo XVIII. Se trata de una casa-palacio de uso residencial. Pertenece al estilo barroco aunque posee rasgos del neoclásico. Es un claro ejemplo de residencia burguesa valenciana. Ha sido declarada Bien de interés cultural.

Otros conjuntos arquitectónicos de interés: Iglesia de Sant Miquel (1701), puente del barranco de Chiva (1767) y mercado municipal (1926).


Cinco municipios, cinco formas distintas de disfrutar de la provincia. La próxima vez que participes en una prueba de RunCáncer, reserva un poco más de tiempo. Porque detrás de cada salida y cada meta siempre hay un destino esperando ser descubierto.


Destino RunCáncer es una sección impulsada por la Diputació de València