Destinos con una misma idea: descubrir sin prisa

Gilet, La Pobla Llarga, Petrés y Llombai representan cuatro formas distintas de entender la Comunitat Valenciana: montaña en vena, la huerta consolidada, el interior defensivo y el paisaje de transición entre montaña y regadío. Tres lugares que, más allá de su tamaño, guardan historia, patrimonio y naturaleza suficiente como para ser descubiertos con calma… paso a paso, kilómetro a kilómetro.

Gilet, entre monasterios y montañas

A las puertas del Parque Natural de la Sierra Calderona, Gilet es un pequeño tesoro rodeado de naturaleza. Su ubicación privilegiada lo convierte en punto de partida ideal para rutas de senderismo entre pinares, montañas suaves y miradores con vistas al Mediterráneo.

El gran emblema de la localidad es el Monasterio de Santo Espíritu del Monte, fundado en el siglo XV por frailes franciscanos. Este conjunto histórico destaca por su iglesia de estilo gótico valenciano y su entorno, que transmite una calma especial entre bosques y senderos.

Muy cerca, la Ermita de la Estrella, de origen medieval, añade un toque pintoresco a este paisaje lleno de espiritualidad.

El casco urbano de Gilet mantiene el encanto de los pueblos tranquilos, con plazas acogedoras y calles que invitan a pasear sin rumbo. Aquí, el tiempo parece ir más despacio, y esa es precisamente su mayor virtud.

Una visita para la que bien vale la pena calzarse las zapatillas y disfrutar de esta combinación que no defrauda.

La Pobla Llarga: huerta, historia y arquitectura religiosa en la Ribera

La Pobla Llarga se sitúa en pleno corazón de la Ribera Alta, rodeada de un paisaje agrícola fértil donde los cítricos y los cultivos de regadío marcan el ritmo del territorio.

Uno de los elementos más destacados del municipio es la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, un edificio construido entre los siglos XVI y XVII y de gran presencia en el casco urbano. Su construcción actual responde a distintas fases históricas, con una mezcla de estilos que van desde soluciones barrocas hasta intervenciones más modernas tras distintas reformas.

Otro elemento interesante es la red de casas tradicionales y antiguos almacenes agrícolas, que recuerdan la importancia del comercio de la naranja en la zona. Pasear por el núcleo urbano permite pasear junto al barranco de Barxeta o contemplar también el Mercado de Sant Pere y admirar la fachada del antiguo Cine Monterrey. También destacan cerca la Creu de Terme, de estilo gótico con influencias romanas, y el Pont de l’Ase, que data de la época romana.

En el entorno natural, la proximidad al río Xúquer y a la huerta convierte a La Pobla Llarga en un buen punto para rutas tranquilas entre caminos agrícolas, especialmente en época de floración o cosecha de cítricos, cuando el paisaje adquiere un carácter muy particular.

Petrés: historia defensiva y esencia del Camp de Morvedre

Petrés es uno de esos pequeños municipios que sorprenden por la densidad de su patrimonio histórico. Situado a los pies de la Serra Calderona, su origen se remonta a época islámica, cuando fue un pequeño enclave defensivo estratégico.

El principal elemento patrimonial es el Castillo de Petrés, un edificio islámico defensivo del siglo XIV, fortificación posteriormente reformada tras la conquista cristiana. Aunque hoy se encuentra en estado parcial de ruina, todavía conserva parte de sus muros y su estructura original, lo que permite intuir su función como punto de control del territorio. También en las inmediaciones podrás disfrutar de la Ermita de Santo Domingo, en un evocador entorno, o de su patrimonio hidráulico, con acequias y aljibes aún presentes.

En el casco urbano destaca la Iglesia de San Jaime Apóstol, con origen en el siglo XVIII, construida sobre restos de una antigua mezquita. Su interior combina sencillez arquitectónica con elementos decorativos posteriores, reflejo de la evolución histórica del municipio.

El entorno natural es otro de sus grandes atractivos. Petrés es una de las puertas de entrada a la Serra Calderona, un espacio protegido de gran valor ecológico donde abundan rutas de senderismo.

Llombai: historia feudal, huerta y paisaje de transición

Llombai se encuentra en la comarca de la Ribera Alta, en una zona de transición entre la huerta valenciana y los relieves más suaves del interior. Su historia está profundamente marcada por la influencia de los Centelles, una de las familias nobiliarias más importantes del Reino de Valencia y posteriormente los Borja.

Destaca y merece una visita calmada la Iglesia Parroquial de la Santa Cruz, templo fue construido entre los siglos XVI y XVII, formando parte de un convento dominico. La iglesia es de estilo gótico, y tiene un interior ricamente decorado con elementos barrocos. Alberga imágenes de gran valor artístico, como una talla renacentista de la Virgen del Rosario o la de San Vicente Ferrer, obra de Ignacio de Vergara. En la plaza Mayor, además, te espera la Torre Campanario del Ayuntamiento, del siglo XIV.

En los alrededores de Llombai aguarda el Castillo de Aledua, del que subsiste una torre medieval.

En el ámbito natural, Llombai se encuentra muy próximo a espacios de gran interés como la ruta ambiental por el paraje natural El Tello y zonas de transición hacia la montaña, lo que permite combinar paisaje agrícola con rutas de media montaña.


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