Entre valles, huertas y río
Cuatro municipios, cuatro paisajes y cuatro formas de entender la vida en la provincia de Valencia: Quart de les Valls, Paiporta, Gavarda y Alberic. Desde la Vall de Segó hasta la Ribera del Xúquer, pasando por l’Horta Sud, este recorrido une montaña suave, huerta fértil y río como hilo conductor de un territorio profundamente diverso.

Godella: Modernismo y huerta se dan la mano en un paisaje evocador
A un tiro de piedra de Valencia, Godella nos muestra una vida con sosiego y equilibrio que la convierten en un municipio envidiable.
Un paseo por el casco urbano nos permite la contemplación de sus edificios históricos más emblemáticos, como Villa Eugenia o la Capilla de la Iglesia de San Bartolomé.
No nos debemos dejar otros emblemas como las Villas Belle Epoque, Villa Teresita, el Teatro Capitolio, Matadero, o la Casa Museo Pinazo. Muchos de ellos, edificios modernistas de los siglos XVIII y XIX. La oferta cultural se refuerza con el Espai Alfaro, que alberga el legado del escultor valenciano.
La casa palacio de los Boïl nos ha dejado su preciosa torreta como parte del paisaje urbano de Godella, que se complementa con la presencia de la antigua puerta del que fuera el castillo del siglo X, hoy en día transformado en un colegio.
Pero más allá de las edificaciones, Godella está definida por su entorno y su huerta. Rodeada de campos, su red de caminos hacen indispensable un buen paseo a pie o con bicicleta por el autóctono paisaje valenciano.

Quart de les Valls: la Vall de Segó entre historia y senderos
Quart de les Valls se sitúa en la comarca del Camp de Morvedre, dentro de la Vall de Segó, en un entorno rodeado por la Serra Calderona y pequeñas elevaciones que suavizan el paisaje.
Uno de sus principales referentes es la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, un templo de origen medieval reformado en épocas posteriores que se integra en el núcleo histórico del municipio. Sus calles conservan el trazado tradicional, con casas bajas y elementos de arquitectura popular. En un paseo por el pueblo, no hay que perderse el Ayuntamiento, el lavadero municipal, la Ermita del Cristo, la Capilla de la Virgen del Pópulo y la Casa de la Cultura, declarada Monumento Histórico Artístico Nacional por tratarse de una antigua iglesia construida en el s.XVII.
En el entorno natural, destacan rutas como la Ruta de la Vall de Segó, que conecta distintos municipios del valle y permite descubrir campos de cultivo, acequias y pequeñas elevaciones con vistas abiertas hacia el mar y la montaña. También merece una visita la Font, un manantial de gran caudal que abastece de agua para el riego a los municipios de la Vall del Segó y ahora es un espacio de recreo.
El paisaje agrícola, especialmente de cítricos, define el carácter del municipio, que mantiene una fuerte conexión con la tierra y la tradición hortícola.

Paiporta: huerta viva a un paso de València
Paiporta es uno de los municipios más representativos de l’Horta Sud. Su historia está íntimamente ligada a la huerta valenciana y a la proximidad con la ciudad de València, lo que ha marcado su evolución urbana y social.
Su casco urbano merece un buen paseo donde destaca la Iglesia de San Jorge Mártir, construida en el siglo XVIII, con una fachada sobria y elegante que se ha convertido en uno de los símbolos del casco urbano. Visita obligada es el Museu de la Rajoleria de Paiporta, una antigua fábrica de azulejos ahora reconvertida en museo que dinamiza culturalmente el municipio.
Otra infraestructura remarcable es el Chalet de Català, antigua residencia de la familia homónima que se dedicaba al cultivo de la seda. El jardín está conservado y es visitable.
Paiporta es también un punto clave para entender la huerta. Antiguas alquerías y caminos agrícolas todavía se conservan en el entorno, donde se puede disfrutar de rutas como la Ruta de la Huerta de Paiporta, que conecta con campos de cultivo tradicionales y acequias históricas.

Gavarda: el Xúquer como eje de vida y paisaje
Gavarda se encuentra en la Ribera Alta, en un entorno dominado por el río Xúquer, que ha sido clave en su historia agrícola y en la configuración del territorio. El municipio actual es relativamente reciente, ya que fue reconstruido en una zona más elevada tras la rotura de la presa de Tous en 1982.
El casco urbano destaca por su organización moderna, pero conserva elementos de interés como la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, construida en 1870, que actúa como centro religioso y social del municipio.
No os perdáis la Batería Napoleónica. Son los restos de una fortificación que se construyó en el siglo XVIII, durante la guerra de la independencia. De planta cuadrada y con restos de cuatro torretas, es muy singular.
Por su cercanía al Xúquer, su patrimonio también está ligado al agua, con el antiguo lavadero o el Puente del Rey como paradigmas. Este último fue el primer intento de construir una carretera que salvara el Xúquer, en 1786.
Quizás más emblemático es el Pont de Ferro, construido de hierro en 1917. Una infraestructura que fue oficialmente parte de la carretera Valencia-Albacete y que ahora destaca entre tanto paisaje de huerta que da identidad a Gavarda.

Alberic: historia, montaña y la huella del Xúquer
No nos alejamos mucho del Xúquer para visitar Alberic, uno de los municipios más importantes de la Ribera Alta con una larga historia que se remonta a época íbera y romana.
En el casco urbano destaca la Iglesia de San Lorenzo Mártir, un edificio de gran presencia arquitectónica que combina elementos históricos con reformas posteriores. También es interesante el conjunto de calles del núcleo antiguo, donde se conservan trazas de la estructura original del municipio.
El pueblo cuenta con un conjunto arquitectónico muy interesante, el Antiguo Convento de Nuestra Señora de los Ángeles, del siglo XVIII. La pequeña Ermita de la Virgen de Cullera es un lugar con un encanto especial, y no puedes perderte, ya en las afueras, la Ermita de Santa Bárbara.
Y, por supuesto, si te acercas en Semana Santa o el 8 de octubre, no puedes escaparte sin probar sus espectaculares parqueamos. Gloria bendita para el paladar.
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