Sabor auténtico en un pueblo con un tesoro único: el Parque de Coníferas
Una visita a Jarafuel, el la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, ofrece un perfecto equilibrio entre un núcleo urbano con el sabor de una localidad bien conservada y auténtica y el entorno natural de enorme belleza que lo rodea, con numerosos parajes dignos de visitar y una perla única, su Parque de Coníferas.
El núcleo urbano
El pueblo de Jarafuel ofrece un rico patrimonio arquitectónico tradicional. Si paseáis por sus calles antes o después de la marcha os podéis transportar hacia un pasado lleno de reminiscencias culturales que aún hoy se pueden vivir como si atravesaremos el tiempo.

Castillo de Jarafuel.
Sus calles intrincadas llenas de plantas y flores son uno de sus atractivos, salpicadas de lugares de gran belleza como el Castillo, de finales del siglo X y declarado Bien de Interés Cultural. De esta fortificación islámica, que se componía de un recinto amurallado y con torreones, aún quedan dos de ellos en pie.

Iglesia Parroquial de Santa Catalina Mártir.
Otro de los sitios a visitar en el núcleo urbano es la Iglesia Parroquial de Santa Catalina Mártir, construida en 1969. Está en pleno centro del pueblo y tiene siete capillas y diez retablos o altares.
Si os perdéis por sus calles, no dudéis en visitar el callejón de los Mudos, de medio metro de ancho y todo un atractivo por la curiosidad de su construcción.
El entorno natural
Como os contábamos, el entorno en el que se encuentra Jarafuel ofrece numerosas visitas a poca distancia que están plagadas de naturaleza y parajes naturales singulares.
Es el caso de la Fuente Bella, Fuente del Tobarra o el Tollo Pilete. Zonas pobladas de pinos y recovecos de plena naturaleza salpicados por el agua y con numerosos servicios. Son lugares habituales para las acampadas y que te conectan con plena naturaleza y con la tranquilidad interior que todos buscamos.
Imprescindible: el Parque de Coníferas
Pero la joya de la corona en el entorno natural de Jarafuel es su Parque de Coníferas. De más de una hectárea de extension, reúne centenares de ejemplares.

Parque de Coníferas.
Aquí se pueden distinguir gran número de árboles; unos autóctonos de la Península Ibérica y otros de distintas zonas del planeta. Todos ellos elegidos por su singular belleza y siempre verdes, en cualquier época del año.
Una conífera muy peculiar de este parque es el Ginkgo biloba. No se parece nada al resto de coníferas. Es una especie milagrosamente preservada, que constituye un autentico fósil viviente, ya que al finalizar el período cretácico (hace unos 65 millones de años) desaparecieron casi por completo. Resiste hasta nuestros días de forma natural en una parte de China y cultivado en muchos parques y jardines de todo el mundo, como este de Jarafuel.
Destino RunCáncer es una sección impulsada por la Diputació de València