De la huerta a la montaña, un viaje por la Valencia más auténtica
Este fin de semana RunCáncer hace un amplio recorrido. El mapa se desplaza entre la proximidad a la capital, el interior agrícola y la ribera del Xúquer. Marines, Rocafort, Godelleta, Castelló, Almussafes y Palma de Gandia muestran una cara de la provincia diversa, sorprendente y muy rica en recursos patrimoniales, naturales y turísticos.

Marines: memoria de un pueblo trasladado y naturaleza viva
Marines es un caso único en la Comunitat Valenciana. El municipio actual nació tras el traslado del antiguo núcleo, afectado por la riada de 1957. Hoy conviven dos realidades: el Marines Nuevo, moderno y funcional, y el Marines Viejo, parcialmente abandonado, que conserva una atmósfera muy especial. Están separados por unos 10 kilómetros.
El entorno de la Serra Calderona domina todo el paisaje. Marines Viejo está rodeado de paisaje de montaña. Puedes recorrer calles adoquinadas con un ambiente muy especial y ver el antiguo molino, el abrevadero y el lavadero, con el gran atractivo de la Iglesia del Santísimo Cristo del Perdón.
Ya alejado del núcleo, de camino a Marines Nuevo, encontrarás el Castillo del Real, una fortaleza del siglo XI de la que aún podrás admirar una torre, algunos muros y antiguos aljibes. Rutas y senderos de media montaña convierten la zona en un paraíso para excursionistas.
Es un destino ideal para entender cómo la naturaleza y la historia reciente han marcado la vida de un pueblo.

Rocafort: historia, huerta y huella cultural
Rocafort es uno de los municipios más elegantes de l’Horta Nord, con villas históricas y un urbanismo cuidado. Uno de sus grandes referentes es la Casa-Museo de Antonio Machado, donde el poeta residió durante la Guerra Civil, un espacio de gran valor literario y emocional.
El casco urbano combina arquitectura residencial con la tradición agrícola de la huerta valenciana. Pasear por sus calles permite descubrir antiguas alquerías, casas señoriales, palacetes y pequeños jardines que han conformado una peculiar planta. Dar una vuelta por sus vías y ver sus fachadas es casi como hacerlo por un museo al aire libre y relata el esplendor de la zona y la potencia agrícola de los siglos XIX y XX. No te pierdas tampoco la iglesia de San Sebastián, del siglo XVI.
Además, en todo su entorno, la huerta ofrece rutas tranquilas entre campos de regadío tradicionales.

Godelleta: viñedos, calma y paisaje agrícola
Godelleta representa el interior agrícola valenciano. Su paisaje está dominado por campos de cultivo, especialmente viñedos, que han marcado su identidad económica y cultural.
El casco urbano conserva la Iglesia de San Pedro Apóstol, un templo neoclásico del siglo XVII y varias construcciones tradicionales. Además, vas a encontrar una antigua torre defensiva árabe que se encuentra en muy buen estado y que proviene de los siglos XII-XIII.
En los alrededores, el visitante encuentra pequeñas rutas entre colinas suaves, cultivos y masías. Una opción como ruta para desconectar es caminar hasta la Torre de Telegrafía Óptica de Godelleta, que se encuentra a menos de 2 kilómetros del centro. Otros parajes como el Prado o la ruta del Azud de la Presa del Barranco del Gallet también sorprenden y valen la pena.
Es un destino perfecto para desconectar, especialmente en otoño, cuando la vendimia transforma el paisaje.

Castelló: río, huerta y vida tranquila
Castelló se sitúa junto al río Xúquer, un entorno que ha definido su historia agrícola. Su casco urbano es amplio y ordenado, con la Iglesia de la Asunción (S. XV) como uno de sus principales referentes. En sus calles encuentras las casas típicas de labranza, con la parte superior o andana que se solía utilizar para la cría del gusano de la seda. Son edificaciones de los siglos XVIII, XIX y XX.
Si seguimos paseando por su núcleo urbano descubrimos edificios y estructuras con inspiración modernista, como el Colegio de Santo Domingo o el mercado municipal, que merecen una visita.
La huerta de regadío sigue siendo clave en su economía y paisaje y el entorno del río ofrece zonas naturales y agrícolas muy interesantes, especialmente para paseos tranquilos o rutas en bicicleta. Os animamos a dar un paseo hasta la Font Amarga y visitar las ruinas del Castellet.

Almussafes: tradición y modernidad junto a la Albufera
Almussafes es un ejemplo de equilibrio entre industria y tradición. Es conocido internacionalmente por la planta de producción de Ford, uno de los motores económicos de la zona.
Pero su historia es mucho más antigua: el casco urbano conserva la Iglesia Parroquial de San Bartolomé y trazas de origen islámico. Destaca la Torre de Racef, que domina el paisaje y ofrece una esbelta y bella imagen. Se construyo hacia el año 1.200 y dominaba la visión de la vida Augusta romana.
Además, su proximidad al Parque Natural de la Albufera lo convierte en un punto estratégico para disfrutar de uno de los espacios naturales más importantes del Mediterráneo. No debes dejar de visitar la localidad sin probar un almuerzo pidiendo el archiconocido bocadillo ‘Almussafes’. Sería un sacrilegio no hacerlo.

Palma de Gandia: serenidad entre montaña y tradición
Palma de Gandia es un municipio tranquilo, rodeado de naturaleza y con fuerte vinculación agrícola. Destaca la Iglesia de Sant Miquel Arcángel y su trazado urbano compacto, típico de los pueblos de la Safor, donde también puedes visitar el lavadero tradicional.
El entorno natural cercano permite rutas hacia la sierra y conexión con espacios rurales de gran belleza como el azud de Palma y el acueducto de la Arcada, conocido también como les Arcadetes. Se trata de infraestructuras vinculadas al cauce del río Serpis con mucha historia.
Su cercanía a Gandia amplía además las posibilidades culturales y gastronómicas. Es un destino perfecto para quienes buscan calma sin renunciar a servicios y accesibilidad.
Destino RunCáncer es una sección impulsada por la Diputació de València