Dos municipios para descubrir la Serranía valenciana

La Serranía valenciana es una tierra de montañas, bosques y pueblos que conservan intacta su personalidad. A menos de una hora de la ciudad de Valencia, Villar del Arzobispo y Tuéjar ofrecen dos maneras diferentes de acercarse a este territorio, donde la historia, el patrimonio y la naturaleza se dan la mano para sorprender al visitante.

Villar del Arzobispo: tradición entre montañas

Villar del Arzobispo es uno de los municipios con mayor peso histórico de la comarca. Su origen está ligado al antiguo señorío de los arzobispos de Valencia, una huella que aún puede apreciarse en su patrimonio y en la configuración de su casco urbano.

Pasear por sus calles permite descubrir edificios históricos como la iglesia de Nuestra Señora de la Paz o los restos de la antigua muralla y el Palacio Episcopal, también llamado Palacio Prelacial. Este bello edificio del siglo XV fue utilizado por el rey Carlos V como lugar de sanación. Continuamos saliendo ya del núcleo urbano para llegar al Contrapeso de Torcularium, una infraestructura agrícola romana. Además, verás plazas y rincones que conservan el carácter de los pueblos tradicionales del interior valenciano. La localidad también mantiene una importante actividad cultural y festiva, que refleja el fuerte arraigo de sus tradiciones.

El entorno natural completa el atractivo de Villar del Arzobispo con unas termas romanas, la Necrópolis de Tapias o el abrevadero de San Vicente. Villar conserva el Poblado Ibérico Amurallado de La Seña, donde aún se pueden apreciar los restos de las calles y las viviendas.

Rodeado de campos de almendros, olivos y viñedos, el municipio constituye un excelente punto de partida para recorrer los paisajes de la Serranía y disfrutar de caminos que invitan a descubrir una naturaleza serena y bien conservada.

Tuéjar: agua, bosque y tranquilidad

Si hay un elemento que define a Tuéjar es el agua. El municipio está rodeado por algunos de los parajes fluviales más bellos del interior valenciano, donde el río Tuéjar y sus fuentes han modelado un paisaje lleno de vegetación, senderos y rincones de gran belleza.

Uno de los espacios más conocidos es el entorno del Azud y el área recreativa junto al río, muy apreciado por quienes buscan disfrutar de la naturaleza en cualquier época del año. A ello se suman numerosas rutas que atraviesan pinares y montes, ofreciendo magníficas vistas sobre la comarca.

Es famoso su Acueducto de la Peña Cortada, construido por los romanos en el siglo I, tiene 33 metros de altura y es uno de los más singulares y bellos de los que se conservan en la Comunitat Valenciana.

Pero también hay otras cosas que ver, como emplazamientos íbero-romanos como el del Castellar, el castillo de Zagra o las explotaciones mineras de hierro de la época romana en la Peña del Rayo, algo más apartadas.

El casco urbano conserva la esencia de los pueblos serranos, con calles tranquilas y edificios tradicionales que invitan a pasear sin prisas. Además, la riqueza paisajística y la biodiversidad del término municipal convierten a Tuéjar en uno de los destinos más atractivos para quienes desean descubrir la cara más natural de la provincia.

Dos municipios, dos formas de acercarse a la Serranía valenciana y una misma sensación al marcharse: la de haber descubierto un territorio donde el paisaje, la historia y la tranquilidad siguen siendo los grandes protagonistas.


Destino RunCáncer es una sección impulsada por la Diputació de València