Cinco rincones donde descubrir el interior más auténtico de Valencia

El interior de la provincia de Valencia es un territorio repleto de contrastes. Valles, montañas, ríos, bosques y pequeños municipios con siglos de historia conforman un paisaje que invita a bajar el ritmo y descubrir una realidad muy distinta a la del litoral. En esta ocasión, el recorrido nos lleva hasta Ademuz, Bicorp, Gátova, Bugarra y Alcublas, cinco destinos que demuestran que algunos de los mayores tesoros de la provincia se encuentran lejos de las rutas más transitadas.

Ademuz: un rincón único entre montañas

Separado del resto de la provincia por el conocido Rincón de Ademuz, este municipio ofrece una de las estampas más singulares de la Comunitat Valenciana. Rodeado por las sierras de Javalambre y Tortajada y atravesado por el río Turia, Ademuz combina naturaleza, patrimonio y una tranquilidad difícil de encontrar en otros lugares.

Los restos de su Castillo, de origen musulmán, dominan el paisaje y recuerda su importancia estratégica a lo largo de los siglos. La Iglesia Arciprestal de San Pedro y San Pablo con su destacada arquitectura barroca es de obligada visita. Las ruinas de la ermita de Santa Bárbara en la cúspide de la villa forma parte intrínseca de la imagen paisajística de Ademuz junto con la ermita de Nuestra Señora de la Huerta auténtica joya arquitectónica del siglo XIV. Elementos como la Casa Abadía, la Cárcel Municipal del siglo XVI o el Almudín, antigua Cambra Vieja del Trigo, enriquecen el casco histórico. Además, infraestructuras tradicionales como molinos, hornos, colegios y bodegas narran la historia de la vida cotidiana en la comarca.

El entorno natural es otro de sus grandes atractivos. Desde las alturas de La Muela y el Pico Castro, que regalan impresionantes vistas panorámicas, hasta la exuberante Hoz del Bohílgues, con su ecosistema protegido, cada rincón de este territorio invita a la exploración.

Los senderos de Ademuz permiten descubrir su historia y tradición, como la Ruta del Oro Verde, que sigue los pasos de los antiguos gancheros que transportaban madera por el río Turia. A lo largo de la ribera del Turia, el visitante se encuentra con fértiles vegas de maizales, hileras de manzanos y majestuosos chopos que flanquean el cauce, creando un entorno de gran belleza. Por otro lado, la ruta senderista Entre Barracas es un homenaje a la arquitectura rural, donde los caminos de piedra en seco se combinan con el color y el aroma de plantas aromáticas, ofreciendo un recorrido inolvidable tanto en la floración del almendro como en los meses de primavera y verano.

Bicorp: un viaje a la prehistoria

Bicorp guarda uno de los patrimonios más sorprendentes de la provincia. La localidad forma parte del conjunto de arte rupestre levantino declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, con cuevas y abrigos que conservan pinturas realizadas hace miles de años y que permiten asomarse a la vida de los primeros pobladores de estas tierras.

Destacamos las Cuevas de la Araña, donde las pinturas que se conservan representan una escena de recolección de la miel, junto con otras que plasman figuras de animales o representaciones de caza.

Pero Bicorp también es naturaleza. El río Cazuma, el paraje del Charco de la Cadena o las rutas que recorren el Macizo del Caroig convierten al municipio en un destino ideal para quienes buscan combinar patrimonio y paisaje. Es un lugar donde la historia y el medio natural se encuentran a cada paso.

Pasear por el casco urbano de Bicorp te permitirá visitar la Iglesia Parroquial de San Juan Evangelista, construida entre los siglos XVI y XVIII, y el Castillo Palacio del Señor de Bicorp, del siglo XVI y cuya fachada renacentista aún está en buen estado.

Gátova: la puerta valenciana de la Calderona

En pleno Parque Natural de la Sierra Calderona, Gátova se ha convertido en uno de los destinos favoritos para quienes disfrutan del senderismo y la montaña. Rodeado de bosques mediterráneos, barrancos y cumbres, el municipio ofrece algunas de las rutas más atractivas de este espacio protegido.

Merecen una visita sus fuentes del Vallejo, del Tormo, de la Ceja o de Iranzo, todos a unos pocos minutos del centro urbano, sin perder ojo tampoco del acueducto de Piñel o el puente.

Entre sus principales atractivos destacan el yacimiento ibérico del Torrejón, con una torre rectangular de gran tamaño y sobre el que los íberos siguieron prosperando, dejándonos su necrópolis de “la Mina” como testimonio.

En el casco urbano puedes contemplar la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles o el lavadero público, pero te enamorarán las numerosas sendas señalizadas y los miradores naturales desde los que contemplar la inmensidad de la Calderona. Todo ello convierte a Gátova en un lugar perfecto para disfrutar del patrimonio histórico y de uno de los grandes pulmones verdes de la provincia.

Bugarra: el río como protagonista

Pocos municipios mantienen una relación tan estrecha con el agua como Bugarra. Situado a orillas del río Turia, este pequeño pueblo de Los Serranos ha convertido su entorno fluvial en uno de sus mayores atractivos.

El río atraviesa prácticamente el casco urbano y crea espacios muy apreciados para pasear y disfrutar del paisaje. Cuenta con una de las pocas playas fluviales de la provincia, la cual se halla rodeada por los montes de Chiva y Chulilla.

A ello se suman senderos que recorren barrancos y montes cercanos, ofreciendo una combinación perfecta de naturaleza y tranquilidad.

En su casco urbano puedes pasear por la calle Ancha, la calle del Medio y la calle de Abajo. Sus coloridos balcones te guiarán hasta la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, del siglo XVII, todo un símbolo del municipio. A su lado, el campanario cuenta con un encanto especial, ya que su base formaba parte del minarete de la mezquita medieval, una torre exenta en esa época. 

Bugarra conserva además el encanto de las pequeñas localidades de interior, donde cada rincón invita a detenerse y disfrutar del ritmo pausado que caracteriza a esta parte de la provincia.

Alcublas: historia y paisajes de la Serranía

A las puertas de la Serranía valenciana, Alcublas es un municipio que ha sabido conservar buena parte de su esencia tradicional. Sus calles reflejan el pasado agrícola y ganadero de la localidad, mientras que en los alrededores se extienden bosques, campos de almendros y antiguas vías pecuarias que hablan de una larga historia ligada al territorio.

Uno de sus elementos más representativos son los históricos molinos de viento situados en las proximidades del casco urbano, convertidos hoy en uno de los grandes símbolos de la población. Son una visita obligada, ya que se encuentran en lo alto de una colina, completamente restaurados y con una zona de merendero alrededor, y desde su ubicación vas a poder disfrutar de unas vistas espectaculares que incluyen el propio pueblo, el Ventisquero de la Villa y el antiguo aeródromo de la guerra civil.

No defrauda la visita a Balsa Silvestre, ubicada en el Paraje Natural Municipal de La Solana y Barranco de Lucía, con una gran biodiversidad. En este paraje encontrarás restos de la Edad del Bronce además de antiguas construcciones como hornos de cal o ventisqueros.

Cinco municipios, cinco maneras distintas de descubrir el interior valenciano. Desde pinturas rupestres hasta paisajes de montaña, pasando por pueblos atravesados por ríos o enclaves históricos con siglos de historia, todos ellos invitan a mirar la provincia desde una perspectiva diferente y a comprobar que siempre queda un nuevo destino por explorar.


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