Entre viñedos, montañas y cielos abiertos
Hay municipios que sorprenden por su patrimonio, otros por sus paisajes y algunos por la sensación de tranquilidad que transmiten desde el primer momento. Chelva y Camporrobles pertenecen a ese grupo de destinos que invitan a descubrir una provincia diferente, marcada por la naturaleza, la historia y la autenticidad de sus pueblos de interior.

Chelva: Un viaje por la historia y la naturaleza
Chelva, en pleno corazón de Los Serranos, es uno de los destinos más atractivos del interior valenciano gracias a la perfecta combinación de patrimonio histórico y entorno natural. Su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, refleja la convivencia durante siglos de las culturas musulmana, judía y cristiana, convirtiendo cada paseo en un viaje al pasado.
Entre sus rincones más destacados se encuentran el barrio andalusí de Benacacira, la antigua medina de los siglos XI y XII; el barrio cristiano de las Ollerías, vinculado a la tradición cerámica; el barrio judío del Azoque, que conserva la estructura de la aljama medieval; y el Barrio Mudéjar-Morisco, surgido a partir del siglo XIV y todavía fiel a su trazado original.
En el entorno natural sobresale la conocida Ruta del Agua, un recorrido junto al río Chelva que atraviesa puentes, acequias, túneles y antiguos molinos, con parajes como la Playeta o el Molino Puerto. Entre sus grandes tesoros destaca el Acueducto romano Peña Cortada, una impresionante obra hidráulica del siglo I d.C., considerada una de las más relevantes de España.
Rodeada de montañas y bosques, Chelva ofrece una propuesta única donde historia, cultura y naturaleza se unen para descubrir una de las joyas mejor conservadas del interior valenciano.

Camporrobles: la esencia del interior valenciano
Situado en la comarca de Utiel-requena, muy cerca del límite con Castilla-La Mancha, Camporrobles ofrece una imagen distinta de la provincia de Valencia. Aquí el paisaje está dominado por amplias llanuras, viñedos y campos de cultivo que cambian de color con cada estación del año. Auténtica ‘tierra bobal’, como ellos mismos aseguran, donde el bosque abraza el viñedo.
El municipio conserva interesantes vestigios de su pasado con el yacimiento El Molón como epicentro. Es el guardián de la historia de Camporrobles. Sus dos elevaciones esconden vestigios de las civilizaciones más antiguas que habitaron la zona, convirtiéndose en un verdadero mirador al pasado y en uno de los enclaves más emblemáticos de la comarca.
Salpicados por su territorio hay otros muy interesantes parajes que te encantarán, rutas de gran belleza que llevan al Cerro Cardete, al pozo Pitos o los Dientes del Quijar.
Ya en su casco urbano, te recomendamos la visita al barrio Paulete, donde se originó el pueblo. También merece unos minutos la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, construida entre los siglos XVI y XVII.
No dejes de pasear por su Avenida de la Purísima, que conecta el centro de Camporrobles con la estación de tren, otro edificio de interés. El antiguo ayuntamiento es otro punto interesante, ya que es una casa solariega del siglo XVIII, así como la ermita de San Cristóbal o la pedanía de la Loberuela, con alma propia.
Camporrobles también forma parte de una de las zonas vitivinícolas más importantes de la Comunitat Valenciana, una tradición que sigue muy presente en la identidad local y en el paisaje que rodea la localidad.
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