Tres escapadas con sabor a naturaleza, historia y tradición

Cada municipio del circuito RunCáncer tiene algo especial. A veces es un paisaje que sorprende, otras una historia que merece ser contada o una gastronomía capaz de conquistar a cualquiera después de cruzar la meta. En esta ocasión ponemos rumbo a Yátova, Albalat de la Ribera y Turís, tres localidades que invitan a descubrir una provincia llena de contrastes.

Yátova: naturaleza en estado puro

Si te gustan los espacios abiertos, las rutas de montaña y los paisajes que parecen infinitos, Yátova es una parada obligatoria. Situada en la Hoya de Buñol, esta localidad está rodeada por un entorno natural privilegiado que la convierte en un auténtico paraíso para senderistas, ciclistas y amantes del turismo activo.

Uno de sus grandes tesoros es el Pico de los Ajos, un enclave que combina naturaleza, arqueología y unas vistas espectaculares sobre buena parte del interior valenciano. También resulta muy recomendable la conocida Ruta de los Cucos, un recorrido que permite descubrir las tradicionales construcciones de piedra seca utilizadas antiguamente por agricultores y pastores, un ejemplo magnífico del patrimonio rural valenciano. Pero la lista es larga, ya que tiene una bonita excursión también el Paraje Natural Municipal de Tabarla o la subida al Motrotón. Da para mucho.

En su núcleo urbano te recomendamos que visites la Iglesia de San Isidro y la Iglesia Parroquial de los Santos Reyes, además de la Calle del Arco que seguro que llenará de fotos la galería de tu teléfono móvil.

El plato típico de la localidad es el arroz negro, cuyos ingredientes son: Costillas de cerdo, Judías negras, Tomate rallado, Pimentón, Pimiento rojo y Arroz.

Albalat de la Ribera: entre arrozales y tradición

A pocos kilómetros de la Albufera, Albalat de la Ribera ofrece una de esas estampas tan características de la Ribera Baixa donde el agua, la tierra y el arroz forman parte del paisaje cotidiano. El municipio está rodeado por una extensa red de acequias y arrozales que recuerdan la estrecha relación de sus habitantes con el río Júcar y la agricultura tradicional.

Pasear por su casco urbano permite descubrir rincones con mucha historia, como la iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVII, el Ayuntamiento histórico o la singular ermita de Sant Roc, cuyo campanario triangular es una rareza arquitectónica difícil de encontrar en cualquier otro lugar. También despierta nuestra curiosidad la Casa del Bou, un edificio de entre los siglos XVII y XVIII que seguramente se construyó sobre restos medievales. Muy curiosa es la biblioteca municipal Joan Fuster, construida sobre el antiguo matadero. Casi en el límite de la localidad encontramos uno de esos puentes de hierro que se construyeron a principios del siglo XX para salvar el paso por el Xúquer y que merece un reconocimiento.

Y si hablamos de gastronomía, aquí el arroz vuelve a ocupar un lugar protagonista. Paellas, arroces al horno, recetas tradicionales con anguila y dulces como el arnadí forman parte de una oferta culinaria que invita a quedarse un poco más.

Turís: tierra de viñedos y sabor valenciano

Turís es uno de esos municipios que sorprenden al visitante desde el primer momento. Conocido por su tradición agrícola y vitivinícola, forma parte de una zona donde los viñedos dibujan el paisaje y marcan el ritmo de la vida local.

Sus alrededores ofrecen numerosas posibilidades para disfrutar de la naturaleza, con caminos rurales, parajes y suaves relieves ideales para recorrer caminando o en bicicleta. Uno de los elementos arquitectónicos más característicos de la localidad y su paisaje, la torre de vigilancia conocida como “El Castellet”, de origen árabe.

El pasado árabe también se deja sentir en las calles más antiguas, especialmente en la antigua subida al Serrallo, que serpentea por una de las colinas sobre las que está construido Turís y lleva directamente a su Ermita de la Mare de Deu dels Dolors Gloriosos, un templo del siglo XVII desde donde las vistas son realmente espectaculares.

Pero si hablamos de templos, es inevitable hacer referencia a su magnífica iglesia. La Parroquia de la Natividad de Nuestra Señora de Turís es una construcción que sorprende por sus dimensiones, mucho más grandes de lo esperado, y con unos interiores ricos y bien cuidados. 

El municipio conserva además el encanto de los pueblos valencianos del interior, con plazas tranquilas, calles acogedoras y una vida local que invita a pasear sin prisas. Una combinación perfecta para quienes buscan aprovechar la jornada deportiva y convertirla en una pequeña escapada.

Tres municipios diferentes, tres formas de descubrir la provincia y una misma invitación: aprovechar cada cita de RunCáncer para conocer un poco mejor el territorio que nos rodea. Porque detrás de cada dorsal siempre hay una historia, un paisaje y un destino esperando ser descubierto.


Destino RunCáncer es una sección impulsada por la Diputació de València