Tres paradas para descubrir la esencia del interior valenciano

Lejos del bullicio de la costa, el interior de la provincia de Valencia guarda paisajes abiertos, pueblos con mucha historia y una estrecha conexión con la naturaleza. Villargordo del Cabriel, Fuenterrobles y Caudete de las Fuentes comparten ese carácter auténtico que invita a descubrir otra cara del territorio, marcada por los viñedos, los parajes naturales y un valioso legado histórico.

Villargordo del Cabriel: naturaleza entre hoces y pinares

En el extremo occidental de la provincia se encuentra Villargordo del Cabriel, un municipio rodeado por algunos de los espacios naturales más espectaculares del interior valenciano. Su gran protagonista es el Parque Natural de las Hoces del Cabriel, un paisaje de profundas gargantas excavadas por el río que alberga una extraordinaria riqueza ecológica y se ha convertido en uno de los referentes del turismo de naturaleza en la Comunitat Valenciana.

Senderos, miradores y zonas de baño permiten descubrir un entorno de gran belleza, mientras que actividades como el piragüismo o el descenso por el río ofrecen una forma diferente de disfrutar del paisaje. No te pierdas los Cuchillos, espectaculares formaciones rocosas verticales esculpidas por el río.

Además, Villargordo forma parte de la Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel, un reconocimiento que pone en valor la conservación de uno de los ríos mejor preservados de Europa.

No te pierdas las vistas desde el mirador del campamento y acompaña tu visita con un buen paseo por el núcleo urbano, con su almazara, la calle Bodegas, la iglesia parroquial de San Roque o las escuelas, vestigio de un pasado que hoy aún genera tranquilidad y conexión con una vida más pausada.

Fuenterrobles: tradición entre viñedos

Fuenterrobles respira la esencia de la comarca Requena-Utiel. Rodeado de extensos viñedos y campos de cultivo, este municipio mantiene viva una larga tradición ligada a la viticultura, que ha modelado tanto el paisaje como la forma de vida de sus habitantes.

Su casco urbano conserva la tranquilidad propia de los pueblos del interior, con calles que invitan a pasear sin prisas y descubrir una arquitectura popular que refleja siglos de historia. Merece una visita su iglesia del siglo XVIII, el lavadero municipal y la fuente del Concejo de la Glorieta.

En los alrededores, caminos rurales y pequeñas rutas permiten disfrutar de un entorno donde la naturaleza y la actividad agrícola conviven en perfecto equilibrio.

Debes visitar los tilos de la Cooperativa y la Talayuela, o la Barraca Pozuelo o la Dehesa, donde diversos pinos y otras especies monumentales sorprenden a los visitantes. Los Chopos del Regajo son otra opción, y en este itinerario además podrás conocer los arenales y la Cueva del Cid

Caudete de las Fuentes: tras las huellas de la antigua Kelin

Caudete de las Fuentes es uno de los municipios con mayor relevancia arqueológica de la provincia. Muy cerca de la localidad se encuentra el yacimiento ibérico de Kelin, una de las ciudades íberas más importantes y un enclave fundamental para conocer cómo vivían estos pueblos hace más de dos mil años.

Junto a este valioso patrimonio histórico, el municipio mantiene una estrecha relación con la cultura del vino, formando parte del territorio de la Denominación de Origen Utiel-Requena. Los viñedos vuelven a ser protagonistas de un paisaje que cambia con las estaciones y ofrece una imagen característica del interior valenciano, que allí se encuentra salpicado por bodegas que ofrecen interesantes caldos.

Un paseo por su núcleo urbano y alrededores nos descubrirá la Fuente Grande y la Fuente Chica, la Parroquia de la Natividad de Nuestra Señora, construida a mediados del siglo XVIII y una bonita plaza Mayor o de la Iglesia, centro neurálgico de un municipio con amplias raíces manchegas que se perciben en su cultura, habla y gastronomía.

Tres municipios, tres formas distintas de descubrir una provincia que va mucho más allá del Mediterráneo. Entre cañones fluviales, viñas y vestigios de antiguas civilizaciones, esta parte del territorio valenciano demuestra que siempre hay nuevos lugares por explorar.


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