Seis destinos para descubrir la diversidad de la provincia de Valencia
Hay muchas formas de recorrer la provincia de Valencia. Podemos seguir el curso de sus ríos, perdernos entre campos de huerta, subir hasta las sierras del interior o caminar por ciudades que conservan siglos de historia. Silla, Torrent, Castelló de Rugat, Massalavés, Antella y Xàtiva ofrecen precisamente eso: seis maneras diferentes de acercarse a un territorio lleno de matices, patrimonio y paisajes que merece la pena descubrir.

Silla: entre la huerta y la Albufera
Apenas unos kilómetros separan Silla de València, pero acercarse hasta este municipio supone entrar de lleno en el paisaje de l’Horta y la Albufera. El Puerto de Silla, situado junto a la laguna, es uno de sus rincones más especiales. Desde aquí se puede contemplar el paisaje de la Albufera y descubrir la estrecha relación que el municipio ha mantenido tradicionalmente con el agua, la pesca y el cultivo del arroz. Incluso es posible recorrer el entorno en barca y disfrutar de una perspectiva diferente de este espacio natural.
En el casco urbano, la Torre Musulmana, del siglo XII, es uno de los grandes símbolos de Silla. Esta antigua construcción defensiva forma parte actualmente del Museu d’Història i Arqueologia de Silla (MARS), donde se conservan piezas procedentes de distintos yacimientos locales y se repasa la historia del municipio desde época romana hasta la llegada de Jaume I. También merece una visita la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, del siglo XVIII, así como la Casa Correos y algunas de las casas modernistas que salpican el núcleo urbano, muy interesantes y bien conservadas.
Si tuvierais tiempo, no dudeis en probar su tradicional all i pebre, ya que Silla es una de las localidades que se puede considerar cuna de este plato que tanto gusta.

Torrent: patrimonio y naturaleza a las puertas de València
Torrent combina la dimensión de una ciudad plenamente integrada en el área metropolitana con espacios donde todavía es posible disfrutar de la naturaleza y del patrimonio. Su imagen más reconocible es la Torre del Castillo de Torrent, de origen musulmán y situada en plena Plaza Mayor. Es el gran símbolo histórico de la localidad y uno de los mejores puntos para comenzar a conocer su pasado.
Pero Torrent guarda otros rincones que sorprenden. El Hort de Trénor es uno de ellos: un jardín histórico declarado Bien de Relevancia Local, nacido alrededor de una antigua ermita y enriquecido posteriormente con un palacete y una capilla de estilo neogótico. Cascadas, estanques, zonas de bosque mediterráneo, frutales y plantas aromáticas convierten este espacio en un pequeño oasis dentro de la ciudad.
Puedes añadir una visita a su iglesia del siglo XVI de Nuestra Señora de la Asunción y dedicar un buen rato a admirar la colección del Museo de Josep Ferrís, en el que aprender cómo se vivía del campo en esta zona a principios del siglo XX.
Y para cambiar completamente de escenario basta con acercarse a El Vedat, una extensa zona de pinar mediterráneo que ofrece senderos, miradores y espacios recreativos. El Barranc de l’Horteta y otros caminos del término permiten descubrir además una cara mucho más natural de Torrent. El resultado es un municipio que combina historia, patrimonio y espacios verdes con la vitalidad propia de una de las grandes ciudades de la provincia.
Torrent es una ciudad que ha sabido conservar sus tradiciones, y buena prueba de ello son sus fiestas de moros y cristianos o sus Fallas, y hacerlas convivir con una expansión moderna y actual que la hace muy atractiva.

Castelló de Rugat: la Vall d’Albaida a los pies del Benicadell
En la vertiente norte de la Sierra del Benicadell, Castelló de Rugat ofrece una magnífica puerta de entrada a los paisajes de la Vall d’Albaida. Su entorno combina montañas, barrancos y zonas de secano, creando un paisaje mediterráneo especialmente atractivo para recorrer con calma.
Dentro de la localidad destacan la iglesia parroquial de la Asunción y la ermita de San Antonio Abad y Santa Bárbara, del siglo XVII y situada en un paraje con unas bonitas vistas. También forman parte de su patrimonio elementos vinculados a la vida tradicional, como la Bassa de la Font y su lavadero público, el Forn de la Gerreria y los antiguos neveros y pozos de nieve.
La visita puede completarse con el Museu-Taller de la Ceràmica de les Gerres, dedicado a una actividad artesanal que forma parte de la historia local, y con diferentes rutas por el entorno. Castelló de Rugat es, en definitiva, una de esas localidades en las que patrimonio y paisaje se entienden mejor cuando se recorren sin prisas.

Massalavés: un pequeño municipio con un gran paisaje
En la Ribera Alta, Massalavés se extiende junto al río Verde o dels Ullals, afluente del Júcar, en un paisaje marcado por los campos de cultivo. Su pequeño casco urbano conserva como principal referencia monumental la iglesia de San Miguel, del siglo XVI, levantada sobre el lugar que anteriormente ocupaba una mezquita y que luego ocupo el castillo. De hecho, actualmente se puede contemplar un gran monumento muy bien conservado, el Portal de Massalavés, que era la propia puerta del castillo.
Sin embargo, uno de los grandes atractivos de Massalavés se encuentra fuera del núcleo urbano. El paraje de els Ullals, donde nace el río dels Ulls, ofrece un entorno natural de especial interés y permite descubrir una Ribera más tranquila, ligada al agua y a la vegetación que crece alrededor de estos manantiales.
Es precisamente esa combinación entre paisaje agrícola, pequeños espacios naturales y patrimonio histórico la que define la personalidad de Massalavés. Una parada sencilla, pero perfecta para acercarse a la esencia de los municipios de la Ribera Alta.

Antella: donde el Júcar se convierte en paisaje
Antella es uno de esos lugares en los que resulta imposible separar la historia del agua. Situada junto al río Júcar, la localidad conserva uno de los espacios más singulares de esta parte de la provincia: l’Assut d’Antella, un histórico azud que, además de su valor paisajístico, marca el nacimiento de la Acequia Real del Júcar, una infraestructura fundamental para entender el desarrollo de la agricultura valenciana.
El entorno del azud se ha convertido también en una auténtica playa de interior, mientras que otros lugares como el Barranc de la Manyana o el merendero de Camilo permiten disfrutar del paisaje del valle del Júcar. Para quienes quieran acercarse todavía más a la historia, el municipio conserva la Torre Árabe, la Casa del Rei, la Casa de les Comportes y la iglesia de la Purísima, situada en la Plaza Mayor.
El término municipal guarda además vestigios mucho más antiguos, como el yacimiento ibérico de la Creueta Alta y otro situado en el Barranc de la Font Dolça. Antella demuestra así cómo un mismo paisaje puede reunir naturaleza, ingeniería, patrimonio e historia en muy pocos kilómetros.

Xàtiva: una ciudad para perderse en la historia
Pocas ciudades valencianas poseen una personalidad histórica tan marcada como Xàtiva. La capital de la Costera fue cuna de los papas Borja y del pintor José de Ribera, y conserva un patrimonio monumental extraordinario que hace que cualquier paseo por su casco histórico se convierta en un auténtico viaje en el tiempo.
El gran protagonista es, sin duda, el Castillo de Xàtiva, una impresionante fortaleza situada en la cresta de la sierra. Su origen se remonta a época ibérica y romana, aunque buena parte de los elementos que hoy podemos contemplar son de época islámica y gótica. La Puerta del Socorro, la Capilla de la Reina María, la antigua Prisión de Estado de los Reyes de la Corona de Aragón y la Sala del Duque de Calabria son algunos de sus rincones más destacados. Y desde lo alto, las vistas sobre la ciudad, la huerta y las sierras del entorno son sencillamente espectaculares.
De regreso al centro, la visita continúa por la Colegiata de Santa María, la Seu, uno de los edificios religiosos más importantes de la ciudad. También merece la pena acercarse al Museo de l’Almodí, instalado en un antiguo edificio del siglo XVI, y a la Casa de l’Ensenyança, que alberga el Museo de Bellas Artes. El recorrido puede prolongarse por calles como Moncada, salpicada de palacios y casas nobiliarias, o descubrir algunas de las fuentes históricas de Xàtiva, como la Fuente Gótica de la Plaza de la Trinidad, la Fuente de los Veinticinco Caños o la Fuente del León.
Por último, la visita merece detenernos en el paraje natural municipal de la Cova Negra. En este enclave privilegiado convergen un altísimo valor ecológico y una biodiversidad única. A orillas del río Albaida acoge el célebre yacimiento paleolítico de la Cova Negra, clave para entender la vida del Neandertal en Europa, y joyas de la ingeniería medieval como el acueducto de Les Arcadetes d’Alboi.
Xàtiva es de esos destinos que piden tiempo. No basta con contemplar sus monumentos: merece la pena caminar, levantar la mirada, entrar en sus museos y dejarse llevar por las historias que aparecen en cada esquina.
Seis municipios, seis paisajes y seis maneras de descubrir la provincia de Valencia. Desde las aguas de la Albufera y el Júcar hasta las montañas del Benicadell, pasando por jardines históricos, antiguos caminos de huerta y ciudades monumentales, este recorrido demuestra que siempre hay un nuevo lugar esperando para ser descubierto.
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